lunes, 30 de noviembre de 2015

NUESTRAS TRADICIONES.

Cada vez que se acercan las fechas de algunas fiestas tradicionales de los Estados Unidos de América, principalmente Halloween y Thanksgiving, aparecen nuestros ultra nacionalistas advirtiendo al gobierno, a la ciudadanía y a todo el que quiera oírlos, del peligro de la  transculturización.

Despotrican contra los que hacen fiestas de disfraces fuera de nuestros tradicionales carnavales, de los que comen pavos el día de acción de gracias al estilo de los americanos y critican hasta las tiendas que ofrecen especiales en el “viernes negro”

Advierten de la contaminación de nuestras verdaderas tradiciones. Pero siempre que procedan de los Estados Unidos de Norteamérica.  ¡El imperialismo yankee nos está invadiendo con sus costumbres!

Seamos sinceros con nosotros mismos, ¿Cuáles son las tradiciones verdaderamente dominicanas?

Vamos a analizar algunas de ellas. Comenzaremos con nuestra comida diaria.  Es una tradición para los dominicanos, comer arroz en el almuerzo.  Tanto es así, que muchos dominicanos consideran que no han comido si no ven el popular cereal en la mesa al medio día.

Resulta que este carbohidrato no es criollo.  Asia y la india, se disputan el origen del arroz, que fue traído a nuestra isla en el segundo viaje de Cristóbal Colón.

Nuestra música folclórica por excelencia, el merengue, originalmente se tocaba con guitarra española, luego evolucionó con la introducción del acordeón vienés y de la tambora africana.

Nuestro deporte nacional, la pelota, baseball para los estadounidenses, de donde es originario, es introducido a nuestro país en el 1891  por los hermanos Ignacio y Ubaldo Aloma de origen cubano.

Nuestras fiestas religiosas por excelencia, la semana santa y la natividad del niño Jesús, se originaron en Europa y en el medio oriente,  en Roma y en Jerusalén, para ser exactos.

Las navidades tradicionales dominicanas la celebramos adornando nuestras salas con un pino de origen nórdico, lo cubrimos con algodón, simulando nieve y debajo del mismo colocamos un pesebre como el que se dice nació el niño Dios en un pueblo llamado Belén en la actual Palestina.

No faltan en estas fiestas, las  velas romanas y los coheticos y fuegos artificiales chinos.

En las  cenas navideñas,  tampoco faltan las teleras, hechas de trigo, cuyo origen es el Asia menor.  Tampoco los turrones españoles, las exóticas uvas, peras y manzanas.  Libamos  escocés,  vinos franceses, italianos o chilenos.

Tomamos ron elaborado de caña proveniente de Nueva Guinea en el sureste asiático y algunos nos refrescamos con  cervezas cuya aparición se remonta a la Mesopotamia en el actual Iraq.

¿Quién en nuestro país se atrevería a hacer una picadera en una fiesta sin los “Tradicionales” kipes libaneses?

En San Pedro de Macorís y Samaná, principalmente, la tradición en navidad es tomar Guababerry, una bebida elaborada por los descendientes de la comunidad cocola que emigró a nuestro país desde las islas de las Antillas Menores.

En el Seibo, encontramos la tradición de la fiesta taurina, con toda su parafernalia, donde el criollo torero hace verónicas con su capote  y pases de trinchera con la muleta, al mejor estilo de la madre patria.

Otra tradición  del dominicano es comer casabe con chicharrón, elaborado este último, con la capa del cerdo, animal doméstico que proviene del medio oriente.

Sabe algún dominicano ¿De donde es originario el casabe?

CARLOS MCCOY
carlosmccoy@ymail.com 

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