Fanaticada disfruta de
un jugador de US$240 MM
El país todavía no
termina de celebrar la consagración de Pedro Martínez, cuando debe enaltecer a
Robinson Canó, y reconocer su grandeza humana.
El primero ingresó al
Salón de la Fama, ocupando uno de los nichos de los inmortales del Béisbol, y
el segundo se eleva al ponerse uniforme y jugar pelota invernal.
El uniforme que vistió
fue el de las Estrellas, y ayudó a ganar a ese equipo el pasado martes, pero
con ese gesto se ganó el aplauso de toda la afición dominicana.
Los seguidores de las
Águilas y los Toros estuvieron atentos a lo que ocurría en el Estadio Cibao de
Santiago, donde jugaron sus novenas, pero todos los ojos, los de propios y
extraños, estuvieron en el Tetelo Vargas de San Pedro de Macorís.
No se dice ni se sabe
cómo se produjo el acontecimiento. Si Canó se ofreció o las Estrellas se lo
pidieron, pero sobre todo cómo Seattle permitió que su pelotero franquicia
corriera un riesgo de 240 millones de dólares.
De lo de Canó se
hablará por mucho tiempo, sea poco o mucho lo que rinda. Incluso, hay una
pregunta que no se puede quedar: ¿Qué pasó con la fatiga extrema?
FUENTE DIARIO LIBRE

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