En su larga y prolija
vida, el escritor colombiano Gabriel García Márquez -quien falleció este jueves
17 de abril en Ciudad de México- consiguió lo que siempre había deseado.
No eran los honores, ni
el premio Nobel de Literatura. Ni siquiera escribir una de las más grandes
novelas de todos los tiempos.
Su ambición al escribir
era, según lo dijo en varias ocasiones, que sus amigos lo quisieran más.
Y vaya si lo hicieron.

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