EDITORIAL DEL PERIODICO HOY.
Ante el fracaso de los programas oficiales contra
la violencia de género -penosamente admitido por el procurador general Radhamés Jiménez Peña- hay que apelar a
alternativas que brinden a la mujer una protección más eficaz que la brindada
hasta ahora.
Hay que crear centros de refugio y protección
para la mujer amenazada, para reemplazar las infuncionales órdenes de
alejamiento emitidas contra los agresores reales y potenciales, y crear más
fiscalías barriales que faciliten la
denuncia de amenazas.
A la autoridad no le queda bien gastarse el lujo
del fracaso ante una ofensiva que ha sumado diez víctimas femeninas en cinco
días y más de cien asesinadas en lo que
va de año.
Hay que
manejar alternativas de protección física y espiritual, hasta que se logre
articular programas efectivos que hagan disminuir el ímpetu de esta orgía de
sangre que llena de horror y vergüenza.

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