jueves, 26 de mayo de 2011

TRUJILLO Y SAN PEDRO.

POR BENJAMIN SILVA.- Benjamín-silva7@hotmail.com

San Pedro de Macorís..- La primera medida tomada por el presidente Trujillo en relación con la ciudad de San Pedro de Macorís fue comunicarle a su ayuntamiento, a través de un telefonema del Secretario de Estado de Interior y Policía Jacinto B. Peynado, su deseo de que “no se proceda a la designación de empleados municipales mientras no se comunique a esta Corporación aviso de que se ha concertado entre los directores de partidos la forma de distribuir los referidos cargos conforme al pacto orgánico de la Confederación y con propósito de asegurar del mejor modo la eficiencia de los servicios municipales en esta Común”.

Esa comunicación la conoció la Sala Capitular en Sesión Ordinaria celebrada el 20 de Agosto de 1930 (P. 520, libro Actas No. 17). Como se ve, la repartidera del “pastel” viene de lejos.

Más adelante, el 27 de Agosto, la Sala Capitular conoce una correspondencia enviada directamente por Trujillo en la cual le sugiere al ayuntamiento “la creación de cocinas económicas para beneficiar a la clase menesterosa” de la ciudad. La Sala decidió comisionar al Síndico Arturo Alburquerque y al Regidor Damián Oliver Pino, para que en una próxima sesión informaran la mejor forma de instalarlas.

Esa sugerencia de Trujillo, hecha al ayuntamiento de una ciudad de la categoría económica de la Macorís de entonces, parece que se regó por toda la ciudad, pues tres días después, el día 30, una señora de nombre Reyita Frías, le solicitaba al ayuntamiento la dirección de una de esas futuras cocinas económicas, que nos recuerdan hoy los llamados “comedores económicos” que implementó como gobernante del país el Dr. Joaquín Balaguer.

Otra de las primeras medidas de Trujillo en relación a Macorís del mar fue la que tomó a raíz del huracán San Zenón. El Ayuntamiento, en Sesión Extraordinaria de la Sala Capitular del día 5 de Septiembre, y en coordinación con el Gobernador Provincial Francisco Augusto Cordero, creó un fondo para ayudar a los damnificados de la Capital.

Ese fondo se uniría a otro producido por una recaudación popular que a iniciativa de la Gobernación Provincial se había hecho entre gente del pueblo y casas comerciales, siendo la aportación más notable la del señor José Armenteros, que ascendió a la suma de Doscientos pesos (RD$200.00). P. 531.

Ante esa situación, Trujillo, sin pérdida de tiempo, le envía al ayuntamiento una carta de fecha 10 de Septiembre, la cual obliga a la Sala Capitular a convocar de urgencia a una Sesión Extraordinaria a celebrarse el día 12 a las 5 PM, con el único propósito de conocer el contenido de la misma.

En esa carta Trujillo le “recomienda” al ayuntamiento que no siga invirtiendo el dinero recolectado para fines benéficos en ninguna clase de gastos, sino “que se le remitiera en efectivo al señor Tesorero de la Cruz Roja Lic. Roberto Despradel” y expresando deseo de que el ayuntamiento se dirigiera a los demás ayuntamientos de la Provincia exponiéndoles lo dispuesto en dicha carta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario